Articulo Biblico Seminal con Pastor DaRonn Washington
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“La ley versus la justificación”
Por DaRonn Washington
Introducción: La última vez que nos hemos reunido, tuvimos un muy buen estudio de Romanos 2 donde hemos aprendido sobre el juicio. Hemos aprendido que la Biblia trata con tres tipos de juicio. El éxito como cristianos es una comprensión de la diferencia entre los tres, y lo que la Biblia nos pide que hagamos al respecto. Hoy iremos al capítulo 3 y hablaremos de la manera en que Pablo enseña a la iglesia sobre la diferencia.
Una carta a los nuevos creyentes
Como hemos hablado en lecciones anteriores, Pablo escribió la carta a los Romanos a un grupo de creyentes que no hemos conocido personalmente. La iglesia había sido iniciada por seguidores de Pablo. Cuando él escribió la carta, su meta era darles un conocimiento básico del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Romanos 3
Es interesante notar la manera en que Pablo comienza Romanos 3. Él comienza refiriéndose a la herencia judía, y cómo los gentiles tienen entrada en la familia de Dios a través de los judíos. No podemos referirnos al estilo de vida judío sin hablar de la ley. La ley era parte central de la cultura judía. Todo está relacionado con las Escrituras del Antiguo Testamento. Los judíos creían que ellos serían aceptados en la familia de Dios y en la seguridad del más allá, como un resultado de adherirse a las leyes de Dios. Así que para los judíos, la vida era la adhesión a la ley. Por otra parte, Pablo trata con la vida del creyente gentil. Él expresa que el judío nacido de nuevo y el gentil nacido de nuevo, son ahora uno en la misma familia.
El ejemplo del hijo adoptado
Pablo proclama que hoy no hay diferencia entre judíos y gentiles, siempre y cuando estén en Cristo. Las diferencias han sido quitadas. La forma en que me gusta verlo es en el ejemplo de una familia que ha adoptado a un niño. Si esa familia tiene otros hijos, el hijo adoptado sería aceptado de la misma manera que los demás niños. Él tendría los mismos derechos y privilegios que los niños nacidos en la familia. Pablo se refiere al creyente gentil como un hijo adoptado, y al judío como un hijo nacido en la familia. Ambos son uno en Cristo y pueden orgullosamente decir que son hijos de Dios.
El tema central de Romanos 3
Es importante recordar el tema central de Romanos 3. Romanos 3 puede definirse por (1) dos enfoques que tiene el creyente, (2) dos conclusiones a las que llegará el creyente, y (3) dos acciones que el creyente debe tomar para llegar a las conclusiones.
(1) Los dos enfoques: “la ley” y la “justificación”. Pablo trata con ambos temas en el capítulo. Sin entrar en gran detalle, la ley es la adhesión a un conjunto de mandamientos a fin de ganar la aprobación del Padre. Se concentra en nuestra propia habilidad de mantener los estatutos morales de Dios. Lo opuesto de la ley es la justificación. La justificación es la confianza en la habilidad de alguien para pagar por nuestras transgresiones. En otras palabras, es la confianza de que un defensor tiene los suficientes recursos para pagar el precio de nuestros pecados.
Romanos 3:19-20 “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.
Romanos 3:23-26 “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús”.
Lo cierto es que seremos justificados por una de las dos cosas. Seremos justificados por nuestras propias obras, o seremos justificados por la obra de Jesús. Esto no significa que seamos irresponsables, y que no hagamos nuestra parte en crecer espiritualmente. Lo que significa es que no somos tan tontos para pensar que nuestras buenas obras nos comprarán las cosas que solo el sacrificio de Jesús puede comprar.
Gálatas 3:18-19 “Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa. Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador”.
(2) Las dos conclusiones: “pecado” y “justicia”. Si tuviéramos que caminar por un camino, o una acera, y permaneciéramos en ese camino, finalmente llegaríamos a nuestro destino. Lo mismo sucede con el camino que tomamos al dirigirnos hacia los dos enfoques. Si nos dirigimos por el camino de la ley, al final llegaremos a una consciencia del pecado. En otras palabras, seremos más conscientes del pecado. Además, mientras más nos especializamos en la ley, por ejemplo qué hacer y qué no hacer, al final llegaremos a la conclusión lógica de que no tenemos los recursos dentro de nosotros para cumplir la ley. Por otra parte, la justicia está llegando a la misma conclusión. El justo es definido como “poder pararnos delante de Dios sin culpa o condenación, como si nunca antes hubiésemos pecado”. Es recobrar la posición que tuvo Adán en el Huerto del Edén antes de la caída.
Romanos 3:22-24 “La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.
La justicia es la respuesta de Dios al problema del pecado. Todos hemos pecado. Debido a que todos hemos pecado, todos estamos incapacitados para conocer a Dios. Jesús vino y pagó el precio del pecado, para que podamos morir al pecado y vivir a la justicia.
(3) Las dos acciones que toma el creyente: “obras” y “fe”. Como mencioné anteriormente en la enseñanza, las dos últimas áreas cubiertas en Romanos 3 tienen que ver con las acciones. Un creyente debe tomar dos acciones diferentes y distintas, para tener los resultados de la ley o la justificación. Si deseas los resultados de la ley obrando en tu vida, necesitarás enfocarte más en las obras. Si quieres que la justificación obre en tu vida, necesitarás enfocarte en tener fe. Las obras ponen el sacrificio de la redención en tus manos. La fe pone la obra redentora en las manos de Dios. Nuevamente, no significa que no haremos cosas para Dios, simplemente significa que entendemos que nuestra salvación es un don que recibimos y que no es algo que ganamos.
Romanos 3:22-24 “La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.
Romanos 3:27-31 “¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley”.
La fe en la que creemos y el Dios a quien servimos, requiere una respuesta de nuestra parte. Pero la respuesta que requiere no es la de ganar nuestra salvación o perdón. Nunca podemos merecer lo que Jesús pagó por nosotros. Lo que podemos hacer es hacer cosas que agraden a Dios como una forma de decir gracias al Padre. Esa es la mayor diferencia entre la fe y las obras. Las obras hacen cosas para ganar el favor, y la fe hace cosas para decir gracias por lo que ya se ha recibido.
Conclusión: Romanos 3 nos desafía a pensar de manera diferente cuando se trata de la ley y la justificación. Pablo nos ayuda a ver eso.
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SOBRE EL AUTOR:
DaRonn y Angie Washington son los fundadores de Ministerio Cristo Nación. Su visión es entrenar y ayudar a la iglesia de Jesucristo a cumplir el llamado de Dios. Para esto, cuenta con un programa para formar escuelas bíblicas y capacitar líderes. Su deseo es crear Ministerios alrededor de América del Sur.
Para consultar sobre nuestros materiales escríbanos a: ministeriocristonacion@juno.com
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